HISTORIA DE MADRID, PROVINCIA DE Madrid, CENSO FIESTAS Y DATOS RÚSTICOS

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Localización de MADRID , Madrid


MAPA DE MADRID , Madrid
COORDENADAS GPS:
40.416691 , -3.700345

MADRID  (HISTORIA) .
VELEZ-BLANCO  - Madrid.


Datos de la localidad:

    vecindad con ayuntamiento, cap. de la monarquía españoladéla provincia civil, intendencia, vicaría ecl. y partido judicial de su nombre con G juzgados de primera instancia; residencia hahit nal de la corte; del gobierno c e n t r a l ; de los cuerpos c o legisladores , de los embajadores, enviados estraordinarios Y ministros representantes de los otros soberanos y e s t a dos; de los tribunales y oficinas superiores en todos'ios r a mos de la a d m . ; de la audiencia t e r r . y ciudad g. de Castilla la Nueva, Y dependiente en lo eclesiástico de la diócesis de Toledo (13 leguas.) Situación. Se halla situado en la márgenes izquierda del r . Manzanares sobre una porción de colinas de arena desiguales y de poca elevación , en el centro de una estensa llanura, l i mitada al NO. por las montañas de Somosierra y Guadarrama y sin otro confín aparente por los demás puntos que el horizonte sensible. El centro de la plaza mayor de Madrid s e encuentra á 2,450 pies de altura (*) sobre el nivel del mar a los 40» , 2 4 ' , 57" de l a t i t ud Norte , y á los 0 " , 1' , 12" , 7 aJ O- del meridiano que pasa por el Observatorio meteorológico situado en lo alto del R e t i r o , y que fue antiguamente construido para las observaciones astronómicas. Este m e r i diano es el que hemos adoptado en todo el curso de nuestra obra; y sus longitudes, respecto de otros usados frecuentemente tanto en España como en el e s t r a n g e r o , son las s i guientes 2°, 3 6 ' , 33" E. del Observatorio ant. de Cádiz; 2°, 3 1 ' , 12", 5 E. del de San Fernando en la Isla de León; 4o, 3 2 ' , 59" E. del Ferrol; 12°, 5 8 ' , 58" E. del Pico de Tenerife; 14°, 30' , 54" E. de la punta de la Dehesa en la isla de Hierro; 5», 2 7 ' , 43" E. del Observatorio de Lisboa 6°, 1 ' 2" O. del de Paris y 3» , 40' , 38" E. del de Greenwich. Su lat. N. es de 40°, 2 4 ' , 35", 8. Su posición es la mas adecuada para la adm. y gobierno del r e i no ocupa casi el centro de e s t e , á igual distancia con c o r t a diferencia de las provincia mas apartadas está á 84 leguas de la frontera de Francia por el N. y á 140 por el N E . ; á 66 leguas O. de la frontera de Portugal por Badajoz, y á 120 l e g . S. del estrecho de Gibraltar. Las distancias á todas las cap. de provincia en la Península ó islas adyacentes y de estas entre s í , como tambien la d e signación de la r u t a que hemos seguido para cada cual d e s de Madrid , constan del siguiente cuadro. (Ver en el original) C l i m a . La falta de arbolado en sus contornos, de que tanto abundó en otros tiempos, en términos de abrigarse en sus bosques mucha caza mayor, hizo esperimentar una n o table variación en esta p a r t e á los templados vientos que en todas estaciones soplaban, han sucedido los frios y p e netrantes del N . , que reinan con mas frecuencia durante el invierno; los del O. y S. enla primavera, que por lo regular son precursores de lluvias (especialmente el último) y de una notable destemplanza en la atmósfera en el verano sopla á las veces el viento S . , aunque lo mas frecuente en la espresada estación es la absoluta quietud de los vientos, ejerciendo el sol abrasador toda la fuerza de que pudiera ser capaz en una región meridional; solo al principiar el dia y á la caida de la tarde es cuando se disfruta en esta estación de alguna benignidad atmosférica. Las primaveras son pues, destempladas y lluviosas por lo general los inviernos crudos, mayormente cuando reina el viento N . , que atravesando la cadena de los montes carpetanos, casi siempre coronados de nieve, llega á la corte después de haber recorrido 7 leguas sin encontrar ningún impedimento que pueda dulcificar la frialdad que durante su marcha adquiere el otoño es de todas las estaciones del ano la mas apacible y templada, si bien principian ya á restrecar los vientos á la caída de la t a r d e . El siguiente estado, formado por el laborioso y entendido profesor de astronomía D. José Martínez Palomares, encargado del Observatorio meteorológico de esta v., presenta en resumen las observ - ciones de esta especie hechas en todo el año 1846 , com también el término medie de las verificadas en los 8 anos del 39 al 46 ambos inclusive. H i g i e n e . Pocas son las enfermedades epidémicas que han conseguido desarrollarse en esta capital; circunstancia que sin duda se debe á la ventilación de que disfruta, atendida su situación topográfica, y al celo de sus autoridades municipales, que de algunos años á esta parte han empezado á tomar varias medidas de salubridad pública. Son pues las principales enfermedades que en ella se padecen, ó estacionales, dependientes de los cambios que las estaciones determinan en el organismo animal, ó esporádicas, llamadas tambien accidentales, que dependen de circunstancias puramente individuales, como son el sexo, la edad, la constitución física, la intemperancia, las privaciones, laalimentacion escasa ó mal condicionada e t c . , e t c . ; enfermedades que se padecen en todas partes con mas ó menos escepciones , así agudas como crónicas. Las endémicas son poquísimas, pues aunque se observan algunas que reinan de un modo continuo ó por intervalos, la mayor parte cs debida á las condiciones de insalubridad en que están envueltos sus moradores en este caso, pretenden algunos poner á la enfermedad llamada cólico convulsivo dc Madrid, al propio tiempo que otros no la consideran con tales visos cíe endemicidad á esta sigue la pulmonía que acaso con mas razón que á aquella pudiera llamársela endémica por la frecuencia y m u cha agudeza con que se desarrolla, ocasionando un crecido número de víctimas á la entrada del invierno y durante la larga estación del frió; las fiebres catarrales, catarros, reumas musculares y articulares, artritis y espasmos, son debidas ya á las vicisitudes atmosféricas, ya á la repentina transición del calor al frió, ya á las humedades, ya á las faltas de higiene, así pública como privada las fiebres wflamatorias, hemorragias y anginas son consecuencia de la elevada, situación de [ a v . , de la inconstancia de la a t mósfera y de la impetuosidad de sus vientos , á que pueden añadirse "el uso frecuente de escitantes, y las esaltaciones de animo. Las variadas afecciones nerviosas dependen de las necesidades que crean el lujo y costumbres de las poblaciones grandes, y de las pasiones de ánimo que de t a n t o s y t an aferentes modos destruyen el equilibrio vital. Las fiebres gástricas y biliosas, así continuas como intermitentes, durante los fuertes calores del verano , son debidas por lo r egular á las condiciones de insalubridad de las calles y c a sas donde de continuo se desprenden gases mefíticos", y á °ba porción de causas ya estacionales, ya individuales , no tardando á las veces en" nacerse tifoideas, nerviosas y p ú tridas , y recorriendo largos espacios por donde llevan con trecuencia el luto y la desolación. Las hemorragias y flujos Pasivos, como diarreas , disenterias , leucorreas , catarr o s pituitosos, bloncorreas. etciudad, son también enfermedadesque se padecen con alguna frecuencia, como causas d e bilitantes de muchas de las ya enunciadas. De lo dicho puede deducirse que son pocos los q u e en esta capital llegan á na edad abanzada, envejeciéndose con notable prontitud °s niños sucumben en crecido número y con facilidad, por infl C-r r e s ' s t i r 1° endeble de sus órganos la multitud de luencias nocivas de que ya hemos hecho mención. Al ver cumulo de enfermedades espuestas, parece natural deduque Madrid es un pueblo mal sano, y que no debe vivirsa] 6)}-0 habiendo tantas y t a n graves contingencias para la rar ^e r ° s ' n ' n c u r r ' r en u n contrasentido puede asevetam 6 ' t ^ U e d e t o d ° s l ° s puntos de nuestra España, tan j u s - p™e m e celebrada de sana por Homero, Strabon, Pompévo, ban ° n i ° M e ^ a ^ o t r o s historiadores antiguos, que la d a - c j - U n a S r a n preferencia á todas las demás naciones por su risirn S e r e n o Y despejado, por respirarse en ella un aire puplanT V a n o ' P o r l a s a l u b r m a d ele sus aguas , por la t e m - arbust" ,e § i o n en que e s tá s i t . , por k abundancia de s u a m ( ° . s Y plantas aromáticas que embalsaman y purifican de tor!¡ Y/t e ' y P o r otras muchas causas que en sí encierra, duda A ? u n t o s de España , repetimos , es Madrid sin dar P ' U I ] 0 "e los pueblos, que con mas ventajas podia abuntára al* m e n l o s d e s a l u b r i d a d , si la polic ía sanitaria d i c - 'áénira n t a n t o c o n inteligente constancia las medidas h i - eficae ^ U 6 e s P e r i e n c i a aconseja , y vigilar su puntual cumplimiento aconseja, y vigilara con celo y tórric1aü .?c l n t o d c M a d r i d . Prescindiendo de cuestiones hisde la población desde la mayor ant. que cabe demarcarlos. E n tonces se supone empezaba su cerca por el Alcázar situado en el mismo sitio que hoy ocupa el Palacio Real; seguia á la puerta de la Vega por detras de las casas del marqués de Pobar, que hacen esquina á la calle de Malpica, y detras tambien de las muy suntuosas que fueron del duque de U c e da, hoy los Consejos, haciendo división entre ellas y lo q ue solía llamarse Huerta de hamon (pie desemboca e n l a calle de Segovia frente á la casa de la Moneda este lienzo t e r m i naba en el arco de Santa Maria, que estaba entre la dicha casa de los Consejos y la calle del F a c t o r ; continuaba después la muralla por donde se encuentra esta última calle; bajaba por otra que se llamaba de la P a r r a , y pasando por frente á San Gil cerraba con el Alcázar. Esta muralla era muy fuerte de cal, canto y argamasa, de 12 pies de espesor con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos, siendo su mayor defensa la que ofrecían el Alcázar, la torre de Nariques situado j u n t o á las aguas del pozacho cerca dc la puerta de la Vega, y á la parte del muro, contiguo á las casas del marqués de Pobar; y la llamada torre Gaona fuera de muros é inmediata á los Caños del Ver al, hoy plaza de Isabel IL. Como h e mos visto, solo habia dos puertas en este primer recinto la de la Vega, que miraba al O., era de entrada angosta y e s t a ba debajo de una fuerte torre caballero tenia dos estancias; en el hueco de la de adentro habia dos e s c a l e r a s , á cada lado la suya, por donde se subia á lo a l t o en la de afuera habia en el punto del arco un agugero donde tenian oculta una gran pesa de hierro que en tiempo de guerra dejaban caer con violencia para despedazar á los que se hallaban d e bajo en medio de las dos estancias aparecían las puertas guarnecidas con una recia oja de hierro y muy fuerte clavazón. La segunda puerta ó arco de Santa Maria miraba al E. era una t o r r e caballero tambien muy fuerte de pedernal bastante angosta. Posteriormente ensanchóse la circunferencia de Madrid y partiendo su muralla desde la misma puerta de la Vega, venia á seguir la linea de demarcación con corta d i ferencia por los actuales puntos de la cuesta y callejón de San Lázaro, calle de Segovia, plazuela y costanilla de San Andrés, plazuela de la P a j a , y la de Puerta de Moros, Cava Baja, plazuela de Puerta Cerrada, calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel; atravesaba la de las Platerías y siguiendo por la de los Milaneses á la de las Fuentes (*) pasaba por d e t r a s del juego de pelota á la p u e r t a de Balnadú , uniéndose con el antiguo cerco junto á la plazuela de Sto. Domingo. De este modo recibió poco mas ó menos un aumento de 1200 pies por cl centro y p a r t e N., y 2,300 por el del S . , e n cerrándose en esta nueva periferia, ademas de lo mencionado, la cuesta de Ramón, calle de la Ventanilla , y la de la Villa, plazuela de la Cruz Verde, calle del Rollo, plazuela de San Javier, calle y plazuela del Cordón, calle y costanilla de San J u s t o , costanilla de San P e d r o , calle del Nuncio, pretil de San Esteban, calle del Almendro , del Sacramento y dc Madrid; plazuela de la Villa, calle del Codo, d é l a Almudena, plazuela y calle del conde de Miranda, y otras varias. En este recinto era la puerta principal la de Guadalajara, que estaba como á la embocadura de la calle de los Milaneses , la cual era sin duda dc las mas suntuosas que habia en Castilla. Se compuso primero de dos t o r r e s colaterales de pedernal con dos inespugnables caballeros á los lados; la entrada era pequeña y hacia t r e s vueltas, que se derribaron para ensanchar la puerta y mejorar el paso. Quedó destruida esta puerta por haberse incendiado en el año 1580 con motivo de las muchas luces que se pusieron en ella en una de las noches que celebraba funciones la villa por haber terminado el r ey D. Felipe II la conquista de Portugal. La puerta llamada después de Moros, porque daba al camino de Toledo , estaba situado al S. cerca d é l a iglesia de San Andrés, donde en el dia hav una fuente que conserva aquel nombre, lo mismo que su plazuela era tambien estrecha y se entraba por vueltas. La Puerta Cerrada tenia igual fortaleza que las o t r a s ; estaba en la plazuela que hoy conserva su nombro v donde hay una fuente entre la Cava de San Miguel y la Cava Baja de San Francisco. Fue de entrada angosta, al principio derecha; hacia el medio formaba una vuelta en línea r e c t a , y al fin otra para entrar en el pueblo; de manera que ni los de adentro podian ver á los de afuera, ni viceversa. Se llamó antes de la Culebra por terminar su arco con un dragón y se conservó hasta el mes de junio de 1562 que se derribo para ensanchar el paso. Se la llamó Cerrada , porque como era tan estrecha y formaba las r e - bueltas que se han d i c h o , escondiéndose de noche allí los facinerosos, robaban á los que entraban y salian. Para r e mediar tan gran daño estuvo cerrada hasta que poblándose la p a r t e esterior volvió á abrirse para poner en comunicación el arrabal con la v. La puerta de Balnadú se hallaba al N. junto á la antigua casa del Tesoro cerca del palacio su entrada y fábrica era semejante á la de las otras puertas. Estramuros se hallaban los arrabales de San Francisco, San Martin y San Ginés (Continua en el original)




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