HISTORIA DE GUADALQUIVIR, PROVINCIA DE Cádiz, CENSO FIESTAS Y DATOS RÚSTICOS

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Localización de GUADALQUIVIR , Cádiz


MAPA DE GUADALQUIVIR , Cádiz
COORDENADAS GPS:
37.244118 , -5.838468

GUADALQUIVIR  (HISTORIA) .
  - Cádiz.


Datos de la localidad:

    r. de Andalucía, el 5." en long. y región V el o." en tributarios, que se forma en las sierras de Alcaráz, Segura y Gazorla y desemboca en el Océano por Sanlucar de B irrameda. al cabo de 80 leguas de curso y de 103 desde sus primeros afluentes corre primero en dirección al N . , luego ai O . , después al SO. y últimamente al S. y tiene 1,65 leguas GUAdradas de cuenca. R e orre en su curso l a s c i a t r o provincia de Jaén. Córdoba, Sevilla y Cádiz. Su nacimientose halla en el sitio délos Azmilrancs ó Almizrsnes, término y una leg al O. déla v. de Quesada, sierra de Cazorla, partido judicial de la ciudad de esie nombre provincia de Jaén. Emprendesu curso por elinleriordela citada sierra en dirección de O á E. por detras de Caz o r l a , que dista de él una l e g . , y de las v. de Villanueva del Arzobispo (1/2 leguas), Villacarrillo (t) y Santo Tomé queestá en su orilla, hasta llegar al término de Santiago de la Espada; y describiendo una especie de semicírculo prolongado , continúa su marcha de Este á Oeste, pasando de nuevo por delante de los GUAtro primeros pueblos citados, atravesando en seguida las fértiles campiñas de Ubeda, Barza, Rejijar, Torre de Blasco Pedro, Menjivar, Espelui, Villanueva de la Reina y Andujar, evaGUAndo la provincia de Jaén por el término de Marmolejo, en el punto de la confluencia del r. de las Yeguas, que por n 11 i separa dicha provincia d?. la de Córdoba. Penetra en esta por la .jurisd. de Villa del Rio ; y recorriendo 1 as de Montoro, Pedro- Abad , El Carpió , Villafranca, Córdoba, Almodovar, Hornachuelos y Palma del Rio , pasa á la provincia de Sevilla por el punto de desagüe dtd r. Genil. Baña en esta provincia los térm de Pfñaílor, Lora del Rio , v. desp. de Guadajoz . Alcolea, Villanueva del Rio, Toeiua, Cantillana , Villavenle, Brenes, Alcalá del Rio, La Rinconada, La Algaba, Santiponce, Camas, Sevilla, San Juan de Aznalfarache,Gelves, Coria y Puebla jun toa Coria. A la dist. de una leguas de esta última población, se divide, el r. en tres brazos, formando dos islas desiguales, llamadas, en razón de su estension, is'a Mayor éisla Menor, las GUAles crian ricos pastos para innumerables cabezas de ganado , es pecialmenle vacuno y caballar y tienen varias ermitas á donde acuden los dias festivos los habitantes de las cortijadas que en ellas se encuentran en la menor especialmente se han edificado hermosas casas de campo con inmensos plantíos, que la han convertido en un sitio delicioso. En el intermedio de los dos brazos E. y O. del r . , al encontrarse su corriente con esta última isla , se ha formado la de Cristina, por medio del corte « ó cauce del Borrego, de unas 2,000 varas de l o n g . , el GUAl ha reducido la navegación de Sevilla á Sanlucar, de 5 mareas á 3. Estas son las islas mayores que tiene el r . ; pero hay en todo su curso otras isletas, y dos en el mismo Sevilla, formadas, no por falta de caudal de aguas, pues el Guadalquivir es uno de los cinco r. mas famosos de España, y tanto que solo él y el Ebro fueron los que quedaron con alguna corriente en la gran sequía de 26 años que hubo en nuestro territorio por los de 1030 antes de Jesucristo, según refieren los historiadores. Loque influye en la formación de estos islotes, y no poco en la navegación del r., es lo descuidada que está su limpieza, siendo así que la compañía del Guadalquivir se obligó, como después veremos, á atender muy especialmente á este objeto. Pasada la Puebla, el brazo mas O. del r . , se dirige al término de Villamanrique, formando después el límite délas provincia de Sevilla y Huelva, y el oriental toca las jurisd de los Palacios, Cabezas de San Juan y Lebrija, última v. de la provincia de Sevilla por este lado. La unión de ambos brazos se verifica fuera ya de ella , entre Trebujena que corresponde k Cádiz , y el cortijo Casa de Viejo á Huelva después corre el espacio de unas 4 leguas pasando por entre las salinas de Levante (Cádiz) y las de Poniente (Huelva) y sirviendo de límite á ambas provincia; y al cabo de dicha dist. desemboca en el Océano por la barra de Sanlucar junto á la ciudad de este nombre. Aunque de suyo no fuera este rio de tantas aguas, lo harian caudaloso la multitud de fuentes, arroyos y ríos qne recibe en su curso, asi como las nieves derretidas de las montañas. Seria poco menos que imposible enumerar todas las corrientes que le pagan tributo en su prolongada carrera, por las GUAtro provincia que baña hasta su desagüe en e! O cano nos limitaremos á mencionar las mas principales, dejando las otras para sus lugares respectivos y muy especialmente para los arlí u'os ele dichas provincia, así como la descripción detenida de los rios y arroyos que ahora tendremos necesidad de nombrar. Las sinuosidades é irregularidad con que marcha el Guadalquivir al comenzar su carrera, prolonga considerablemente su curso, pudiendo regularse en unas 40 leguas la superficie que baña dentro de la provincia de Jaén. Recibe en ella por su derecha frente á Menjivar el Guadalimar, eme lleva embebidas las aguas del Guadalmena, Guadalen, Guarrizas y Alio ti radie I ó Magaña, lodos los GUAles nacen en Sierra-Morena; después el Guadiel; luego el de la Campana, llamado mas adelante Rumblar, que recoge una multitud de arroyos procedentes d é l a misma sierra, entre ellos el Grande y el Rcnegadero; el r. Escobar, el Jandula, y por último el de las Yeguas, que forma, como antes dijimos, el limite de las provincia de Córdoba y Jaén. Por la izquierda recibe enlista provincia el Guadiana-menor formado por los dos brazos Raí bata y Guardal, y que recojo los de Baza y Guadix por su izquierda y el Castril y Guadalenlin por la derecha;siendo el Castrilel limite de las provincia de Jaén y Granada. Mas adelante entra en el Guadalquivir el Jandulilla; después de muchos arroyos, el Guadalbullon ó rio de Jaén, que por ser de un curso muy largo, recoge á la vez las aguas de la multitud de manantiales que brotan en el confín SE. de la provincia; y por último, el Salado de Porcuna, que teniendo en ella su origen, penetra en ladeC.irdoba por el término ele Villa del Rio, no lejos y al E. decuya población entrega sus aguas al r. de que nos o'cupamos. Atraviesa la provincia de Córdoba de ENE. á OSO. en una estension de 22 leguas desde Villa del Rio basta Palma, recibiendo en este territorio por la margen derecha (prescindiendo del r. d é l a s Yeguas que dijimos forma el limite de ambas provincia) el Guadalmellato, cuyo nombre toman en el sitio llamado la Junta los 4 r. reunidos, Guadalbarbo, Cuzna, Varas y Matapuercas; el tortuosísimo Guadialo y el Bembezar; y por la izquierda el mencionado Salado de Porcuna , el Guadajoz y el caudaloso Genil, cuyo desagüe se verifica en el mismo punto en que se separa de la provincia de Córdoba la de Sevilla. Su curso por esta es de unas 36 leguas de E á SO desde dicho punto hasta el arroyo Romanina, que forma el limite con la provincia de Cádiz en cuya estension recibe por la derecha el arroyo Retortillo, el r. Gualbacar, las ri veras Galapagar, Huesna, Viar, la de Huelva, depositaría de la de Cala, y el r. de Sanlucar; y por la izquierda, después del Genil, el arroyo Madrevieja, el r. Corbones, el Guadaira y al gunosde menos consideración, llamados Salados. Por último, desde el arroyo Romanina hasta el desagüe del Guadalquivir por Sanlucar, se cuentan 5 l e g . , en las GUAles sus brazos, que , aqui solo son ya dos, forman el limite de las provincia de Huelva y Cádiz, sin que en este espacio recoja lasaguas de ningún r. ni arroyo notable. El curso de este r. es sumamente tortuoso , con rodeos frecuentísimos. Algunos escritores creen que en la antigüedad llevaba otra dirección, por las inmediaciones de Sevilla, y que desde la Algaba se dividía en dos brazos; el derecho atravesaba por el pie de los Alcores de Santiponce y Castilleja, y por loque hoy es Triaría, á buscar la torre del Oro el otro brazo dicen que entraba en la ciudad por la puerta de la Barqueta, y bajando por donde está ahora la alameda de Hércules, á la calle del Puerco (hoy deTrajano), plaza del Duque, calle de la Sierpe, plaza de San Francisco, calle de Genova y de la Mar, salía por la puerta del Arenal á unirse á el otro brazo de la torre del Oro. Para la comunicación de una á otra de sus orillas, tiene en su tránsito por la provincia de Jaén, 4 barcos y 5 puentes, todos estos muy buenos el llamado Viejo, término de Ubeda, el de Mazuecosen el de Baeza, el del Obispo en dicha j u r i s d . , camino de J a é n , uno de hierro colgado frente á Menjivar y otro de cantería en Andujar. El colgado se bendijo y abrió para el servicio público el dia L.° de Junio de 1845; el del Obispo se comenzó en 1505 y se concluyó en 1518 á espensas del Sr. ob. de Jaén, Suarez déla Fuente del Sauce; y los tres restantes, aunque anteriores al siglo XVI, no parecen antiquísimos. Sumamente necesario es el reconocimiento y recomposición de los 4 puentes de cantería, porque descuidados enteramente largos años hace, sus cimientos se hallan corroídos, mas ó menos socavados, y es de temer su ruina. Junto á los mencionados puentes hay 6 molinos harineros , con 6 piedras cada uno; 2 en el Puente Viejo, 1 en el de Mazuecos,otro entre este y el del Obispo, y los dos restantes por encima del ú ti mo en Espelui y Andujar se encuentran dos aceñas de gran batalla. En la provincia de Córdoba tiene el Guadalquivir por el orden con que los mencionamos, los puentes, barcas y aceñas siguientes. En Villa del Bio una barca y dos aceñas, una con 3 y otra con 4 piedras; el puente de la ciudad de Montoro, de 4 arcos de sillería, construido por los años de 1550; 7 molinos harineros y 6 batanes en las inmediaciones de la población; la barca de Adamuz, 3/4 leg antes de llegar á la v. de Pedro Abad, en la GUAl hay tres molinos harineros; las llamadas grúas del Carpió, á corta dist. de esta v., que fueron construidas en 1568 , y son tres azudes en un solidísimo edificio para sacar agua del r. á 17 varas sobre su nivel tiene cada rueda 53 pies de diámetro y suministran agua para regar 26 huertas y algunos olivares. Luego se sigue la barca del Carpió; un vado antes de llegar á Villafranca ; por bajo de ella 2 aceñas, una en la orilla derecha con 2 piedras y otra con 3 en la izquierda; el magnifico puente de Alcolea, todo de jaspe azul, hasta el pavimento, con 20 arcos y ensanches á trechos sobre los tajamares y estribos, construido de 1778 á 1792; el de Córdoba, á la salida de esta ciudad para Sevilla, construido por Julio Cesar y reedificado por Hixem I consta de 17 arcos de piedra y tiene de largo 888 pies y de ancho 23, y á su fin, mirando á la ciudad un ant. cast. llamado la Calahorra, en buen estado el puente necesita repararse. A 1/2 leguas de Córdoba se encuentra la barca del Arenal, y en distintos sitios los vados de la Reina, de Lope García, de las Quemadas, Haza de la Monja, Casillas, y del Adalid, asi como multitud de molinos harineros y uno de papel basto , siendo los mas notables los quj hay al frente de la ciudad llamados de Marios, Albolafia, Ascalonias, Papalotierno, del Medio, San Antonio, San Rafael y la Alegría. Todos ellos están construidos sobre presas ó calzadas de piedra que atraviesan el r. para dar declive á las aguas por una parte, dejando por la otra un portillo de 20 pies de anchura, á fin de franquear el paso á las maderas de la Sierra de Segura, que se conducen por su corriente. La v. de las Posadas tiene barca y dos molinos; y la Palma otra para pasar á la sierr a ; habiéndose llevado una riada en 1740 el puente de madera que había en el Genil cerca de esta última v. á el GUAl se sustituyó en 1774 uno de piedra, cortado en el dia, cuya falta se suple con una barca. Como el Guadalquivir lle- GUA va un caudal tan considerable de a g u a , en todo su tránsito por la provincia de Sevilla , en lugar de puentes , que serian costosísimos, son frecuentes las barcas de pasage para la comunicación de una á otra de sus orillas las hay pues, en Lora del Rio, en Alcolea, Villanueva del Rio, Tocina , Cantillana, Brenes, Alcalá del Rio, Sevilla, Coria y Puebla juuto á Coria. El puente de barcas de Sevilla, se va á sustituir con otro colgante rematado en 8.500,000 reales, cuya obra se principió en 1844 , obligándose el contratista á dejarlo concluido en GUAtro años. En esta provincia se usa mas bien de tahonas que de molinos para la fabricación de la harina asi es que son poco comunes los artefac'.os de esta última clase, y eso mucho antes de llegar á Sevilla, pues desde esta c hasta el desagüe del r. no se encuentran. Los que tiene Sanlucar, que con Trebujena son los dos pueblos cuyo término baña el r. en la provincia de Cádiz, se hallan en el arroyo Jardachon. De la provincia de Huelva no hacemos mérito, aunque forma su límite SE. con la de Cádiz el Guadalquivir, porque todo él corresponde á esta última provincia Este r. participa del flujo y reflujo del mar hasta 10 ó 12 leguas mas arriba de Sevilla, y aun en los pozos de l a c . se nota la alta y baja en las grandes mareas suben á veces las aguas saladas hasta la Puebla junto á Coria y Coria. Suele desbordarse en las grandes avenidas, causando muchos daños en las vegas de algunos pueblos, y aun en estos mismos. La Algaba, v. situado á 1 leguas de Sevilla, se queda tan aislada en semejantes casos, que si no la socorrieran desde la capital, perecerían sus moradores. El puente debarcasdeSevilla, se lo ha llevado varias veces la corriente, destruyendo sus defensas; y la ciudad ha sufrido terribles estragos en distintas épocas á causa de las avenidas, algunas de ellas estraordinarias. Produce este r. pesca abundantísima de sábalos, sabogas, barbos, albures, rábalos, anguilas y algunas lampreas en primavera y verano sollos muy grandes que suben del mar; alguna trucha en las riadas y almejas. En el barrio de Triana, separado de Sevilla por el r . , constituye la fortuna de muchas familias la pesca de camarones , que aunque pequeños , salen en número considerable en todas las estaciones. En la v. de Cantillana , 4 leguas de Sevilla, es tan copiosa la pesca, que el conde y señor de ella la compró al rey Felipe II, y desde entonces es una de las mayores rentas de sus mayorazgos. Los baños en las aguas de este r. son eficazmente saluda bles para las afecciones de estómago , los reumas y otras clases de padecimientos, y con particularidad tomándolos por cima de la reunión del Guadalimar, é incomparablemente mas, si se reciben antes del desagüe del Guadiana-menor, porque asi uno como otro enturbian mucho las cristalinas y delicadas aguas del Guadalquivir. En el indicado parage fuera sumamente provechoso al bien público el hacer el análisis químico de ellas, para conocer bien las proporciones de sus principios constitutivos y poder determinar científicamente sus virtudes. Siendo estas muy preciosas eu GUAnto á la salud de las personas, aun debieran serlo incomparablemente mas respecto á la salud pública, aplicándolas por medio de canales de riego y navegación á los intereses agrícolas, industriales y mercantiles. A este propósito se objeta (como vamos á ver en seguida entrando de Heno en la cuestión) el precipitado curso que llevan las aguas, achaque harto común en todos los ríos de España, y la profundidad del álveo por donde corren pero sin remontarnos nosotros á las épocas de los romanos y los godos, y prescindiendo del provechoso uso que hicieran del r . , asi para el riego , como para la navegación, no menos que de los adelantamientos posteriores de las ciencias físicas ; contrayéndonos á nuestros dias , tenemos ejemplos prácticos de la posibilidad y facilidad de sus canales. En los años de 1824 y 25 , que fueron sumamente escasos de lluvias , apremiados diferentes labradores por la falta de mantenimientos para sus familias y ganados, sin ingenieros , sin dirección científica y sin otras luces que las naturales suyas, se dedicaron á formar en los ríos confluyeutes en la parte alta del Guadalquivir, unas débiles presas que, sirviéndoles para el regadío de parte de sus terrenos, les fueron de suma utilidad , y aun al presente continúan recibiéndola. También por aquellos años el Sr. D. Pedro Tavira, marqués del Cerro, consiguió sacar buen caudal de aguas con que riega estensa porción de tierras situado por bajo de Andujar. Y si la débil fuerza de pocos, pobres y aislados individuos ha conseguido sangrar en beneficio de sus heredades el Guadalquivir; ¿cuántos estibienes no alcanzarían los pueblos, las provincia y la nación enter a , GUAndo en este punto llegara á pouerse en ejercicio la om- i nipotente voluntad del Estado ? En GUAnto á la navegación, testigos son todos los hab. ribereños de este r . , que cuentan 60 años de edad, de haberla visto verificada desde bis inmediaciones de Gazorla hasta Sevilla. A principios del siglo actual , comisionado el ingeniero Larrocha por el Gobierno, condujo desde lo alto del r., y sin dejar su corriente hasta Sevilla, una gran pinada por medio de barcas en que colocó todo el maderamen de su empresa , sin que á este viage precediese ni acompañase obra alguna que mereciese el nombre de t a l hizose de la manera mas breve, sencilla y económica. No sabemos si este es el primer ensayo practico de navegación , verificado poco antes de 1808 , de que habla el señor García Otero en su reconocimiento del Guadalquivir, de que luego nos ocuparemos. La primera maderada que llegó á Sevilla por el r. desde los montes de Segura, fué en 1734, con el motivo que vamos á espresar. Debían prepararse en aquella capital por los años de 1733 las maderas necesarias para el edificio que se levantaba entonces de la nueva fábrica de tabaco, y no podia echarse mano de las del pais, porque no se hallaban en él de los tamaños que eran menester para la obra. Era pues preciso hacerlas venir de Flandes, y para esto debia verificarse una anticipación de 80,000 pesos , sin cuya circunstancia no se atrevían los comerciantes á emprender su conducción. El superintendente del tabaco D. Sebastian Caballero, que lo fué también de los montes de Segura , no tenia suficientes caudales para la anti cipacion que se calculó necesaria ; y noticioso de que en tiempos pasados se habían conducido á Sevilla maderas de aquellos montes, que eran de mejor calidad que las de Flandes, y de que vivían todavía algunas personas que habían alcanzado cor nente este tráfico , cuyo esterminio atribuían unos á losesce sivos derechos que le cargaron y otros á las dificultades de la conducción; dados los pasos y comunicadas las órdenes convenientes, se verificó el que al año siguiente, esto es, el de 1734, llegase áSevilla la primera maderada, compuesta de mas de 8.000 piezas de pino de todas medidas. En 1735 llegó la segunda y fueron continuando anualmente las cortas á fin de que todos los inviernos se botase una al agua, como se verificó constantemente, menos los en que, por escasez de lluvias, faltó raudal suficiente en el Guadalimar, uno de los primeros afluentes del Guadalquivir, en cuyas cercanias (las del Guadalimar) se hicieron las primeras cortas, como sucedió en 1737 en que no pudo efectuarse la navegación de la pinada asi siguió hasta 1764 en que se estableció la alternativa por años en las cortas y conducción, no solo para el que se llamó Real Negociado ó negociación de maderas de Sevilla, sir.o para la marina. Hé aqui pues como se utilizó el Estado de los montes de Segura para el suntuoso edificio de la fábrica de tabaco y espresada negociación, y después para los arsenales de la marina Real. Enagenado no ha muchos años el grande almacén titulado del Rey, que se construyó estramuros de dicha c , próximo á la orilla del Guadalquivir, para la venta de las maderas esto dice bastante para conocer que aquellas conducciones cesaron de todo puuto por cuenta del Gobierno. NAVEGACIÓN POR EL RIO. El Guadalquivir es actualmente navegable en una long. de 18 leguas desde su desembocadura en el mar hasta Sevilla, como veremos en el art. de esta ciudad Para continuar la navegación desde ella á Córdoba, osean 35,79 leguas de 20,000 pies, con 374-2 líneas de desnivel, se han hecho infinitos proyectos desde una época bien remota hasta nuestros dias, como se deduce de la historia de la navegación misma que vamos á referir. Los vestigios de las obras que han quedado del tiempo de los romanos en las inmediaciones del Guadalquivir, y las antigüedades que diariamente se descubren, prueban que existió una numerosa población en aquella fértil comarca si por otra part e s e atiende á que no se encuentran restos de ninguna calzada, y á que se conservan algunas obras sobre las márgenes del r. hacia las inmediaciones de Peñaflor y otros puntos, parece casi indudable que el r. servia de línea de comunicación entre Itálica (Santiponce) y Córdoba, para los continuos transportes de un pueblo ocupado en las operaciones de la guerra. Pero no debe perderse de vista que en aquella época la agricultura se encontraba muy atrasada, por cuya razón los r. esperimentaban menos causas de perturbación en su régimen, pues que encontrándose la superficie del terreno mas conso lidada, el acarreo no era de tanta consideración , ni las márgenes se encontraban espuestas á las continuas alteraciones que han sufrido posteriormente. A si es que en tiempo de los romanos, el régimen del r. seria mas permanente y mas favorable á la navegación; es cierto que esta seria mucho mas imperfecta que la de nuestros dias; pero también lo es que sin la esencial ventaja de un régimen estable, no es posible establecer ninguna sin los recursos del arle. En tiempo de la dominación de los árabes no es probable que el r. estuviese abandonado se adoptarían medios análogos á los que habían puesto en práctica sus antecesores, GUAndo la importancia de Córdoba aumentó y la población agrícola de la vega llegó al mas alto grado de prosperidad, RO habiéndose borrado todavía con el transcurso de tantos siglos, muchas prácticas de agricultura que se conservan en Andalucía. Después de la conquista , se miró la navegación del Guadalquivir con gran predilección algunos reyes espidieron cédulas para remover los obstáculos que se oponían á ella, entre las GUAles es la mas notable, la que dio en Madrid D. Felipe IV en 23 de diciembre de 1626. También es curiosa la esposicion que los barqueros del r. hicieron al rey D. Pedroel Justiciero, atribuyendo los perjuicios de la navegación á las malezas conservadas en las márgenes, y á las obras que se construían en el r . , aludiendo sin duda á los azudes ó presas. Desde entonces hasta nuestros dias, ha habido muchas personas, y enlre ellas algunos ingenieros, que han atribuido á las presas todas las dificultades de la navegación del Guadalquivir, y hasta las ¿regularidades que esperimenta en su curso. Es indudable que el establecimiento de estas obras no debe abandonarse al ínteres individual, pues que construid as sin las precauciones debidas , á veces habrán influido en la dirección del r . , originando inundaciones y rompimientos de terreno en las venidas; pero no son estas solas las causas que imposibilitan la navegación, según se cree generalmente. Las presas no incomodan en la navegación de los rios , antes por el contrario, es un medio que el arte reconoce para facilitarla en circunstancias dadas, GUAndo se prepara con puertos ó esclusas para la bajada y subida de los barcos los que no ven en las presas mas que un obstáculo que obliga á un trastorno en la navegación, creen de buena fé que es el único entorpecimiento que á ella se opone, y que puede esta fácilmente reducirse á quitar las presas, indemnizando convenientemente á los propietarios. Pero si las presas del Guadalquivir se arrasasen , los remansos que forman desaparecerían y en su lugar se formarían bien pronto pequeñas tablas alternadas de vados y chorreras de corta profundidad , obedeciendo á las mismas leyes del movimiento de las aguas, como se verifica en el resto del r. Entonces claro es que los obstáculos se aumentarían; y por eso si el Guadalquivir se hace navegable algún dia, tiene que serlo por medio de presas que , formando tablas artificiales de suficiente estension y profundidad, faciliten una navegación regular, sin los inconvenientes que presentan algunas chorreras que no pueden desaparecer por otro medio. En el siglo XVII se han hecho diferentes reconocimientos con mas ó menos detención, para habilitar la navegación del Guadalquivir, enlre los GUAles se cuentan los del marqués de Pozo-blanco y el coronel de ingenieros D. Francisco Gozar. Se levantaron planos del curso del r . , y de las aceñas y azudes; se midió el caudal de agua y aun se llegaron á proponer algunas obras; pero de estos trabajos no resulta un plan, GUAl conviene al establecimiento de la navegación, porque no se practicaron nivelaciones exactas ni tan estensas como exige la combinación de tales proyectos, pues no »e conocía la teoría de las aguas corrientes con la perfección que en el dia. Las medidas ó aforos de agua practicados en aquel tiempo, tampoco ofrecen confianza, porque se carecía de las numerosas esperiencias que han servido después para determinar la velocidad media. Los métodos empleados por los ingenieros italianos, que se han adoptado por los demás de Europa, eran totalmente desconocidos; de manera que todos los resultados que presentan estos trabajos, si bien tienen un ínteres histórico muy recomendable, carecen de utilidad en el estado actual de los conocimientos. (Continua en el original)




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