HISTORIA DE CASTILLO DE SAN MARTIN DE AMPURIAS , PROVINCIA DE Girona, CENSO FIESTAS Y DATOS RÚSTICOS

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Localización de CASTILLO DE SAN MARTIN DE AMPURIAS , Girona


MAPA DE CASTILLO DE SAN MARTIN DE AMPURIAS , Girona
COORDENADAS GPS:
42.362434 , 3.162337

CASTILLO DE SAN MARTIN DE AMPURIAS   (HISTORIA) .
  - Girona.


Datos de la localidad:

    ,1. unido á la Escala (1/2 leguas), en la provincia, partido judicial y diócesis de Gerona (4 3/4), audiencia territorial ? ? g. de Barcelona (19): Situación en una pequeña colina á la orilla del mar en el golfo de Rosas, sobre 1? peña y ruinas de la ant. y poderosa ? de Emporiœ, que por su celebridad dio nombre al terr. llamado hoy Ampurdan (V. su art.) : le baten libremente todos los vientos, especialmente el del Norte. y á causa del encharque de aguas en el ant. álveo del r. Ftuvia, el Clima es propenso a fiebres intermitentes, y malsano; tiene 26 Casasüo ordinaria construcción, contándose entre ellas las de los cas. Cinclans y las Corts, y una iglesia parroquial dedicada á San Martin y servida por un párroco ; cllemplo de una sola nave y de un aspecto tristísimo por 10 tosco y pobre de su arquitectura tiene 27 varas de long., 11 1/2 de fat. y 15 de elevación; está construido con fragmentos de zócalos, pedestales, cornisas y otros ornamentos que denotan ser restos de algún magnifico edificio del tiempo do los romanos; hay 5 retablos de escaso mérito, y coro edificado sobre un arco, ambos de distinta conslruccion que el todo de la iglesia; separada de esla, á la der., se halla una capilla, y contigua á ella la sacristía, que habiéndose edificado en el año de 1743, se agregaron al templo. En el frontis de la puerta de este hay una lapida con una inscripción en dialecto catalán, en la que se lee: tque en el día de Santa Marga rita del año de 1527 se colocó la primer piedra;» en un pedestal que forma la base ó estribo del arco sobre que eslá el coro, se ve la siguiente inscripción: »lsee« y en el ladoopuesto las barras de Cataluña ; en la parte estertor al lado el«.l S., y á la altura de 3 palmos del nivel del terreno se halla una piedra de 1/2 vara de long, y 3/4 de lat., que copiado fielmente es como se demuestra ;i continuación:

    AIIMOKPI

    CWCPAT

    • PAVLLA

    AEMILIA

    Hi

    el trozo que falla fue robado en 1833 por un curioso eslrangero, cuyo intento era hacerlo de toda la piedra, y no tuvo la suficiente precaución para arrancarla de su lugar; circuye á la población casi por todos lados una fuerte y espesa muralla, obra de siglos muy remolos, y se cree que en aquellos tiempos era este punto la torre ó fanal que servia de guia á los marineros para la entrada y salida de las embarcaciones en el puerto: según lo indican las ruinas, este barrio era mucho mayor de lo que ahora representa, y si no estaba enteramente circuido de las aguas del mar le fallaba poco. Por la parte del S. de dicho fuerte se encuentra un pedazo de muralla de cal y canto, construida con estraordinarias piedras sobre una córd. de rocas, continuamente azotadas por el mar, la que ha resistido por espacio de tantos siglas al continuado embale délas olas; su long, será de 100 varas con 5 de ospo sor y 6 de elevación; esla muralla se prolongaba al parecer hasta la misma peña donde estaba colocada la torre y fuerte del farol, hoy casco de la población ; por lo que se deja conocer que la subsistente no es mas que una sesla parte de la que encerraba aquel Erandc puerto ; pues no ha muchos años se conservaban en dicho trozo grandes argollas de hierro, cuyo objeto no podía ser otro que el de amarrar las embarcaciones; á 200 varas en línea perpendicular de dicha muralla , hay un conv. de PP. Servilas de Gracia, antes ermita de San Salvador; en el espacio que media entre la repelida muralla y el conv., se descubren entre la arena los reslos de un gran edilicíoque se supone seria algún templo, y en torno suyo otras muchas ruinas de edificios, sepultadas también en la arena ; el conv. que ya es una verdadera ruina, pues durante la última guerra han sido sustraídos sus materiales furtivamente , hasta el eslremo de no haber quedado mas que los cimientos y algunas paredes, «taba colocado sobre una pe
    indígenas españoles, llamada Indica, cap., y denominante de los pueblos indíceles (dichos generalmenlo indi/jetes), mencionada por Estephano Byzantino, Vrbs Hispanice prope l'ijrenœum, una de las cuatro parcialidades en que Estrabon présenlo e.->tos pueblos divididos (V. Indica;, y hubo de ganar mucho la amistad de esta ? la cultura y comercio de aquellos estrangero», pues les permitió establecerse junto á ella, y fundar para si otra c, mediando solo entre ambas una muralla con una puerta, que, abierta durante el dia, para la mutua comunicación , se cerraba de noche, y se vigilaba de.modo que, como dijo Livio, la disciplina érala prenda de paz, y aun equivalía al poder. Sin razón alguna pretenden varios escritores modernos que la ? indígena, junto á la cual se establecieron los masilicnse», era fundación de Ascanio, hijo de lineas, quien quiso edificar un pueblo semejante al de Alba de Italia, imponiéndole su mismo nombre; ni aun hay fundamento bástanle para creer que se llamase Alba una ? en toda la region de los indigeles, siendo muy débil la congetura, que resulta del nombre del r. Alba que, según Pimío, pasaba junto á esta población para afirmar que se llamase Alba ella misma, y esta es la única que se ofrece. Ningún geógrafo dejó memoria de ? alguna indigeta con esta topografía: consta de su existencia desde que nos dijeron , que junto á ella se estableció la colonia Griega; pero ninguno ladió nombre. Nos fundamos para creer que una ciudad denominó á los pueblos indigeles, porque es natural; y especialmente por mencionarla Estephano Byzantino, Jndicn. No duilaraos ser esta ? la española que tan bien acogió á los masilíenses por la propiedad de su topografía, para la existencia de una gran c, para la denominante de la region estendida desde el Ter al Pirineo, y sobre todo porque si su nombro no hubiera sido absorvido de tan ant. por el de Emporice, que tanta mas generalidad hubo detener desde luego, por el mayor comercio de los hab. griegos, no apareciera en Estphano Byzantino solamente el nombre Indica. Sabemos ademas la grande importancia de esta ciudad española, unida á la masíllense, á la que nadie da su nombre propio, por su conducta, ya al recibir á los cslrangeros, y permitir su establecimiento en sus mismas puertas del modo que lo hizo, ya por la manera de establecerse estos, y política entre unos y otros observada; pero mayormente por la conduela que se la vio guardaren las grandes vicisitudes que corrió el pais, cuando fue invadido por cslrangeros armados. Ella supo abrir sus puertas al comercio y á la ilustración, y ella supo cerrarlas y defenderlas valerosa y obstinadamente contra la tiranía por sola su prevision al ver un ejército. No parece merecer en verdad esla conducta los dictados de gente dura y feroz, que, aunque español, dio á los indigetes, el poeta Avïeno en tiempo de Teodosio el Grande. No pueden menos de persuadir todas estas congeturas la existencia de la denominante de los pueblos indigetes en esta ? incógnita. Los griegos llamaron su nueva ? Emporium, quo se interpreta depósito ó factoría. Es del todo arbitrario lo que discurrió Erro, diciendo, que este nombre es de origen ibero, céltico ó cuskaro, y fué el que distinguió á la ciudad indigena : poco filológicos son uno y otro pensamientos separados ambos do las autoridades mas respetables y de las fuentes del critico. Léese en singular Emporium en elperiplo de Scylax, en Polibio, en Eslrabon, y en Estephano Byzantino; en los escrilores latinos Livio, Mela y Plinio, aparece Emporia;. Este nombre absorvió luego, como hemos dicho, el do la ciudad inídgena y ambas ? se denominaron como una sola población; aunque no dejó de espresarse la diferencia que existía enlre ambas. 'Est antem, dice Estrabon , in duas urbes divisa'muro duelo, cum olini accolèrent Indigelttm quidam.'- Lo mismo manifestó Livio: 'Jam tunc Emporio? duo oppida rrant muro divisa : ¡???? Grceci habebant d l'hocea, unde el Massillenses oriundi, alterum Hispani' é igual idea que espresó Estrabon al llamarla Diúpolis, oslo es , ? doble,, manifestó también Plinio: Emporte geminum hoc, velerum incolarum, et gra'corum, qui phocensium fuere sobóles. Teniendo presente la doctrina de tantas y tan irrecusables autoridades como dejamos vistas, solo puede apoyarse el dicho de Estcphano que llama á esta ? céltica, y fundada por los masilíenses, en que este geógrafo tuviese por céltica toda la costa de España, suponiéndola habitada por los celtas de la Galia, y diera á la ? el nombre que juzgaba caber i toda la region, según entendió Marca. Co
    mo quiera, ni Estephano pudo creer que los masilíenses, m su colonia emponlana fuesen celias, ni por lauto merecer en toda su fuerza la impugnación de Casaubon y Nuñez: también Eslrabon cuenta enlre las célticas la colonia de Sicca, fundada por los masilíenses en los términos de Italia , y bien conoció Estrabon el origen de M as ¡lia.

    De esta población Diopolis ó Gemma, la ? que daba al mar era de los griegos, dueños de todo el puerto, por no sor los españoles dedicados á la marina. Según Tito Livio (lib. 34 cap. 3) esla parte de la ciudad no contaba mas que 400 pasos en derredor de su muralla. La española, que eslaba al lado opuesto y apartada del mar, era mucho mayor: tenía hasta 3,000 pasos do circuito, conforme á los códices mas correctos del mismo historiador. Estrabon refiere, que los españoles mantuvieron su mismo gobierno después de la llegada de los griegos, y aunque unos mismos muros los guardaban de sus comunes enemigos, para mas seguridad quisieron unos y otros estar separados por una muralla que los dividía, la cual nada estorbaba al mútuu auxilio en casos de necesidad. Admiró Tito Livio que dos naciones calificadas de opuestas, y siendo los griegos pocos y loscspañoles muchos; aquellos dados á la contratación, y estos de ánimo feroz, según dice, y aficionados á la guerra, so mantuviesen en tan buena armonía, que no se leyera hubiese entre ellos jamas un motivo de discordia, y atribuye esta paz entre griegos y españoles al gobierno y rigorosa disciplina que observaban aquellos para conservar su amistad y la seguridad de su dominio. Los griegos, dice, confiaban á los españoles todos sus intereses y Tes hacian guardas de ellos. Tenían, sin embargóla parte de su pueblo que daba al campo muy bien fortificada, con unasola puerta, en laque había siempre de guardia uno de los principales en el gobierno de la ?.; y por la noche la tercera parte de los habitantes vigilaban los muros con tanta diligencia, como si tuviesen presente al eneroigo. No admitían en su recinto á español alguno, ni salían el.os sin necesidad muy urgente. Cuando lo verificaban por la puerta que iba á la población de los españoles, no salían menos de la tercera parle, y estos eran los mismos que en la noche antes habían estado de centinela sobre las murallas. Único objeto de sus salidas era la contratación: los españoles no eran navegantes, y compraban las mercancías que importaban ellos de países remotos; los masilíenses careciendo de campos quo cultivar, compraban de los españoles los frutos necesarios á la vida. Con esta disciplina y la reciproca utilidad del comercio se mantenían estas gentes en suma paz y concordia. Los griegos emporilanos se aliaron pronto con ????, como los hab. de Marsella, y sus veciudad indigetes respetaron esta alianza; aunque no hubieron do imitarla. Vio esla doble ? pasar por su terr. la hueste cartaginesa, marchando sobre, Roma: el emporitano cerró su puerta al rival de su comercio y de su aliada; el indigetc la cerro al odioso enemigo de su libertad. En Emporías aportaron las naves y los soldados de Gucio Scipion, según refiere Livio (lib. SI cap. 26), y del mismo Livio resulta haber aporlado también en la misma ? Scipíon el joven con el propretor M. Junio Salinator y una armada de 30 naves, después de la ruina de su padre y de su tio. Con poca diferencia siguió el mismo rumbo que habían traído los Scipiones el cónsul M. Porcio Catón, encargado de sujetar casi toda la España citerior', quo se habia libertado dol yugo romano: doblado el promontorio pirenaico, aportó con su armada, primero á Rosas y de alli pasó á Emporia!, que siempre conservó gran fidelidad á Roma, mientras que. su contigua ciudad indigela era una de las que se habían levantado contra aquella república. El cónsul entró en la parte marítima y griega de la ciudad y fue recibido como amigo; la otra parte déla misma ? era tan enemiga de Romaque no se rindió ¡i su poder hasta que, vencidos todos los ejércitos españoles, noquedó yaá los indigetesesperanza alguna de poder sostener su libertad: honroso motivo para que los escritores del imperio llamasen luego bárbaros, duros, feroces y aficionados á la guerra á estos bravos y libres habitantes, que de otro carácter, y otra clase de costumbres, habían dado antes prueba á los Pbocenses. Entonces los ciudadanos de Indica y los que se habían refugiado en su ?, se entregaron al cónsul, quien les trató con toda consideración, enviando libres ? sus casas á tollos los que no eran parte de la Empalice española. »J'ugna pridie adversa emporitanos hispanos, accolasqueeorumin dediliane.m compulit: mulli el aliarum civilalum, qui emporiosper/ugerunt, dedirerunt se, quos omnes appellalos benigne, vinoque el cibo curatos, domos dimtsituadot (Tito Livio lib. 3i cap. 8). liste acontecimiento dio sin duda logará que Estrabon pudiera decir después tTempore, in imam coaluerunt civilatem mistan ex barbarias el Gra-cis conslitutionibus guod el mullís alus evcnil.t Habían vivido siempre ios españoles y Phocenccs con su única comunicación de comercio, con diferentes leyes y costumbres. No solo quejó hecha Emporio; una ciudad regida igualmente por los estatuto* españoles y griegos; sino que todos sus ver. que hubieron estado rnas separados por la diversidad de condiciones y costumbres, que por el muro que tenían interpuesto, recibieron también el idioma, costumbres y leyes de los romanos. Julio César , después de vencidos los lujos de Pompeyo, aumentó esta ciudad con nuevos colonos, estableciendo en ella soldados latinos, y en tiempo de Tito Livio ya estaban enteramente confundidos los tres linage» y habían desaparecido las diferencias de naciones y de orígenes; todos formaban una sola ciudad con privilegio y fuero de ciudanos romano* «Tertium gemís Itomani coloni ad Divo cesare post devictos Pompeii liberas adjecti. Iftme in corpus inium confusiumnes; Ilispanisprius postremo el Gra'cis in civilatem llomonam ascilis.' {Tilo Livio lib. :U cap. 9). Han querido algunos deducir del testo de Livio, que esta ciudad fue elevada á la dignidad de colonia; pero la voz colf,:¡, como espresa Plorian de Ocampo, no quiere decir, moradores de Colonia , sino de cualquier lugar, y, á serlo, no la hubiese contado Plinio entre las de ciudadanos romanos, y hubiese espresado aquella calidad , siendo conocida su diligencia, en referir las colonias. Obtuvo también de los romanos Emporio- el privilegio de batir moneda, y en ellas ostenta el comercio, origen de su riqueza y el dictado de municipio , que es el honor que la dio Roma, como dice Ocampo y puede verse entre las medallas de las colonias y municipios de E»paúa, publicadas por el M. r'lorezen la tabla 21, número !); sin que se haya descubierto hasta ahora bastante fundamento para atribuirla el titulo de Colonia. I'or las mismas medallas que se batieron en esta ciudad y so han encontrado en su terreno, se manifiesta la confusión y mezcla de las gentes que la habitaron ¡ en ellas so ven grabados caracteres latinos, griegos y españoles ant., idénticos ú los que se hallan en otras monedas, propias de las ciudad ant. de España. Por ellas se ven también las diferentes divinidades á que dedicó su culto: tratando del origen de los griegos que la poblaban, ya »e ha hablado de las que representan el caballo Pegaso, símbolo de Apolo y de las Musas; en otras figura Minerva, culto que hubo de recibir igualmente que el anteriode los Musilicnsesó l'kocenscs de Jonia , cuyas dos denominaciones Masilienses y Phocenses convienen asi álos hab. de Masilia ó Marsella, por el nombre do suciudad la primera y por su origen la segunda, como á los de Emporio;, que por su origen inmediato eran Masilienses , y Phocenses , atendiendo el mas remoto, sin que en esta atención envuelvan dificultad alguna, como se propone Marca para afirmar el origen mo.W/r/i.<c de £»ipori<r niel testo de Plinio: Geminum hoc vrlerum incolarum, el Grwcorum, uní Phocensium fuere sobóles; ni el verso de Silio Itálico :

    Phncaico! dant Emporio; dant Tarraco puvem.

    Según Estrabon, veneraban á Minerva en figura sentada: Antír/uorum Minerva: simulacrum multa sedenlia videturitt Phoccat MassiluE ;.... «Pausanias habla también del tem Íilo ant. de Minerva en los Phocenses de Jonia. Otras medalas ofrecen la diosa Diana, que ya digimos adorar sus proge nitores, y Estrabon, mencionada liodop, continua: ibi el Emporiis Dianam Ephesiam colunt, causam dieemus , ubi de. Hassilia serino eril. Los Españoles hubieron de conservar sin duda su religión particular, hasta que en tiempo de Catón se mezclaron con los griegos, según se ha visto , y después los romanos introdujeron también sus divinidades. El comercio principal de Empor'ue consistía en sus ricos tejidos de lino, y en sus apreciados espartos. Si se hubiese de creer al ob. de Gerona, contaba esta ciudad 30,000 veciudad cuando mantenía su primitiva magnificencia. Esta magnificencia se sostuvo , no solo mientras duró en España el poder de los romanos, bajo el cual se perpetuó Emporio;después de sometida á Catón, sino también en tiempo de los godos, con la dignidad* de silla ep.; ocurriendo probablemente su destrucción bajo el alfangeagareno, pues no e» de suponer fuese en el estrago que trajeron los ale
    manes á sus costas en tiempo de Galicno , habiendo perseverado mucho después de aquella destrucción su sede. En los anales Metenses, quo de! dominio de Solinuan, capitán y prefecto de los sarracenos en la parte oriental de la Tarraconense refieren haber estado reducido á las ciudad que habían quedado menos destruidas, las cuales fueron Jlarcclvr.a y Gerona, no se hace mención deEmporiieó Ampurias, que defiabcr existido al menos en atención á su anterior importancia, no se bebiera callado su nombre; pero hubo de ser enteramente arromada, y así, no aparece tampoco mención alguna de ella en las jornadas de Pipinoy Carlo-Magno, referidas por los historiadores franceses. Entre los condados que formaron los reyes do Francia á consecuencia de haberse sometido ó Pipino el espresado Solinuan, deseando asegurarse mas por este medio en su gobierno, cuyos condados ó distritos en que fueron gubdivididas las diócesis que se hicieron, se encargaron para su defensa i otros tantos condes, llamados >juardias del límite hispánico, aparece el emporitano, siendo uno de los cuatro de la diócesis do Gerona. Ampurias fue otra vez poblada; pero en el siglo siguiente al de la irrupción de los sarracenos, trajeron los normandos nueva asolación á toda la costa de España: • omnem ejus (llispania;) marUimam gladio , dice el Salmaticensc, ifjnci/iir, praidando dissipaverunt. No debió esceptuarsc do esta calamidad el terr. de Ampurias, y en ella so fija la total destrucción de la ant. y opulenta Emporio:, como entonces fueron arruinadas las ciudad Elena y Hosellon, sus vecinas. Ilabia sillo restaurada Ampurias: asi consta de la escritura que se publicó en la Marca Hispana con el titulo: Xotitiaju(licali pro Ecclesia Gcnindeiisi. Estaba tan reparada en sus edificios, según este instrumento , que se juntaron en ella el conde Adalarico, el ob. de Gerona Gondemar, y otros señores, y había un tribunal, do cuyos jueces se escribe: sedebat enim in Impuría avílale in Mallo publico pro mullorum causis ad audiendum et rectis, el jiislis judiáis di/finiendum. Pero otra vez sucumbió al furor de los invasores, quedando de nuevo y para siempre reducidaá escombros. Mucho vuelve aun augurar en las crónicascl nombre Ampurias; pero debe entenderse relativo al terr. conocido eonelde/lm/«ír</an(V.), ó ala v. de Castellón de Ampurias (V.); sin que la localidad de la famosa Emporio* baya después llamado la atención del historiador con acontecirai»ntos, cuyo recuerdo hubiera de merecer ahora segregarse del cuadro general déla historia, para su adjudicación á estas ruinas, aunque les hayan atestiguado repetidos en las grandes calamidades y guerras que muchas veces li ni asolado al Ampurdan: el suelo de las oélebres repúblicas Indica y Emporum, que vinieron después á formar ciudad tan importante en el orden civil y en lo ecl., ocupado desde .aquella destrucción, cuando mas, por cortos cas. y un establecimiento religioso, solo ha dado ocupación al anticuario, que al recorrerlo ha de repetir: ¡fue grande Emporiasi "Sed avilas ipsa, olim (leslructa.ut diximus, negué tune, negué posterioribussaculis, restituía, in rairas snisadhuc jacet sepulta.' (Marca, lib. III, cap. XX.)

    IIis rom \ Eclesiástica. El inventor de los falsos cronicones afirmó haber aportado á Ampurias el Apóstol Santiago al venir á España, siendo esta ciudad la primera que logró oír su predicación; pero no necesitó Ampurias de esto para que se la suponga una de las mas atendidas por los Apóstoles que predicaron el Evangelio en la provincia Tarraconense. Era un rico emporio del comercio, y por tanto la mas proporcionada para la propagación de la luz evangélica, asi como para recibir pronto su ilustración. Sin duda los Apóstoles procuraron fundar en ella sede episcopal, y su antigüedad no debe remontarse menos que al siglo I de la iglesia Sin embargo, la primer memoria quo se ha conservado de ella, como de las otras sillas de la misma provincia, corresponde al sigloVI.cn que so comenzó á escribir y mantener documentos. Las colecciones de concilios impresos, en la suscricion del congregado en Tarragona á 6 de noviembre del año 516, ofrecían, en

    Íirimer lugar, después de Juan, metropolitano de Tarragona, a firma del ob. Ttjrasonense, cuyo nombre se enmendó con arreglo á los ejemplares manuscritos, y en la edición de Loaysa se lee : ? Paulas in Chrisli nomine episcopus impuritanar Civitalis suscripsi.* Este mismo ob. asistió al concilio celebrado al año siguiente en la s^dc próxima de Gerona , y firmó las actas en tercer lugar, precediéndole Fronliniano, que le habia sucedido en la suscricion del concilio de Tarragona: en aquel manifestó al firmar ser el mas ant. de cuantos *c juntaron en el sínodo ; en este causó ein duJa la antelación de Frontiniano, la atención que seledebia por celebrarse el concilio en su propia iglesia A Paulo sucedió en la sede Casonio, cuyo nombre resulta escrito con la mayor variedad en las ??« lecciones de concilios: Caunonio, Can/???, Casoncio, Castonio, Caroncto y Casonio, cuya última escritura adopta el 1'. Risco. Suscribió este prelado el cuarto en el concilio segundadle Toledo, celebrado en mayo del año 527. El P. Risco porsifflle no deber estrañarse la firma de este ob. en un concilio provincial, de una ? tan dist. de Toledo como Ampurias. Casonio firmó también en el concilio de Lérida, celebrado el año 546, y aunque ni en uno ni cu otro espresó la sede de su presidencia, el códice manuscrito, llamado emilianense, en que se bailó un concilio celebrado en Barcelona, ofrece en el principio de este concilio las sedes que gobernaban los ob. asistentes, y entre ellos se lee: Casontius Emporitanus, después de Sergio metropolitano, y de Nebridio de Barcelona. Colócase este concilio en el ano 540, faltando en las actas la nota de la época en que se celebró. En el concilio tercero de Toledo firmó un ob. llamado Fructuoso, y en el de la provincia Tarraconense, en que se celebró la conversión de los arríanos á la religion católica , suscribió el arcipreste do su iglesia en esta forma: Galanus Archipresbytcr Empuritanœ Eclesiœ , agens vtcem domini mei Fiucluosi Episcopi, suscripsy. » Esta firma es la primera entre las de los vicarios ó procuradores que enviaron los ob. que no asistieron por sus personas, lo que prueba la antigüedad do Fructuoso. El sucesor de Fructuoso tuvo el mismo nombre de Galano, y es muy verosímil que fuese él mismo , siendo elegido del cabildo de la iglesia de Ampurias, conforme áloscánones, que determinaban que el ob. fuese tomado del clero propio; su firma aparece al núrn. 2 del concilio segundo Caisaraugustano, en las letras tituladas de Fisco Barcinonense, y en la suscricion del concilio de Barcelona, celebrado el año 599, en cuya firma espresó la sede que gobernaba, no apareciendo en las otras dos anteriores. Los prelados que asistieron al concilio de Egara, no espresaron en las firmas sus iglesia, y no es posible determinar el nombre del ob. Emporitano, aunque debe contarse enlre ellos. Sisaldo presidia esta iglesia en el año 633, como resulta de la suscricion al concilio èuarto do Toledo en el número li, precediendo á un crecido número de prelados, lo que demuestra su antigüedad. En el concilio sétimo Toledano, suscribió Donum Del, ob. de Ampurias, en el lugar 30, según el orden que traen los manuscritos ; en las ediciones de Loaysa y Aguirre so coloca en el 28, con estas palabras: « Donum Dei Sanctœ Eclesiœ Empuritanœ Episcopus similiter subscripsituadot El mismo prelado firmó en el concilio octavo Toledano, en el lugar 12: tDonum Dei impuritanus episcopus.» Los impresos daban esta suscricion corrompida: « Donus Imopyremvus Episcopus', cuya bárbara lectura hizo que Gerónimo Zurita en sus notas al Itinerario Romano, advirtiese sobre el pueblo que en él so espresa con el nombre Imopyreneo, que se hacia este descanso en un pueblo condecorado con sede episcopal. Gundilano consta haber presidido esta diócesis enlósanos 683 y 693 por las suscriciones del concilio décimo tercio nacional celebrado en Toledo, en la que aparece firmando en su nombre un Aban llamado Segario: tSegarius Abas agens vicem Gundilani Episcopi Impuritani.t Por la del concilio décimo quinto nacional, reunido en la misma c, leyéndose su firma en el núm. 35: tGaudila Empuritanœ Sedis Episcopus subscripsi.* Y noria del concilio décimosesto Toledano, que presenta su nombre en el número 10, con una ligera metátesis Gitadila. Este es el último ob. de quo so tiene memoria, con el titulo Emporitano. Con la pérdida general de España y la destrucción do Ampurias, desapareció esta diócesis bajo el poder islamita, y aunque fue esta ? restaurada, según consta de la escritura que en comprobación de este aserto hemos citado, no volvió ni ha ruello á obtener su ant. dignidad ; no ha logrado jamas, que se la restituyesela Sede Episcopal con que fue condecorada en los primeros tiempos de la iglesia Pudiera alguno entender lo contrario, leyendo la mencionada escritura Notitia judicati pro Eclesia Gerun densi ; pero debe tenerse aqui presente que si Lien se da en ella al condado ímpuritanense el nombre de ob., son muchos los casos en que se presenta este nombre aplicado á porciones de la Diócesi Poníifical, donde se ponían condes para el mejor gobierno do las armas, sin que tuviescu or esto ob, propio, y aunque alguno» de lo« condados te con*
    tituyeron ob., correspondiéndoles de este modo el nombre con toda propiedad, á la fecha de la escritura citada no lo era alguno de los condados que allí se nombran con el titulo de ob. Por la relación testificada, que se lee en la misma escritura se sabe, que el terr. del condado ímpuritanense lejos de tener ob. propio, fue adjudicado á la Diócesis Gerundense por Ludovico Emperador, que hizo esta merced al ob. Wimar, el cual fue puesto en posesión por el conde de Ampurias. Asi se mantuvo, dice el P. Risco, esta ciudad en los tiempos siguientes. En el siglo X pretendió restaurar su sede el abad llamado Cesario con las otras que pertenecían á la Metrópoli de Tarragona; pero no so cumplió su deseo por la contradicción de los ob. de la misma provincia No solamente no ha vuelto á tener ob. propio Ampurias, sino que, como se ha manifestado en otra parte, ha permanecido hasta ahora sepultada en sus propias ruinas.




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