HISTORIA DE BELLVER, PROVINCIA DE Baleares, CENSO FIESTAS Y DATOS RÚSTICOS

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Localización de BELLVER , Baleares


MAPA DE BELLVER , Baleares
COORDENADAS GPS:
39.562649 , 2.622759

BELLVER  (HISTORIA) .
VILOBI DEL PENEDES  - Baleares.


Datos de la localidad:

    cast.  En la isla de Mallorca , provincia  De Baleares: SIT.  Como á 1/2 leguas  Al O. SO.  De la ciudad de Palma , á medio tiro de cañón del mar , al N. de su orilla y á muchos pies de altura : sobre su nivel, señorea y adorna todo el pais circunyacente. Su forma es circular y su cortina ó muro esterior la marca exactamente ; solo es interumpida por 3 albacaras ó torreones mochos y redondos , que desde el sólido del muro se avanzan , mirado al E .  , al S. y al O. , y le sirven como de travesea.  Entre ellos hay 4 garitones , circulares también , y arrojados del parapeto superior ; l o s 3 abiertos y al raso de su altura ; otro cubierto y elevado sobre ella.  Iguales en diámetro y altura hasta el nivel de la plataforma , empiezan alli á disminuir y formar un cono truncado, apoyado sobre 4 columnas colosales , que resaltadas del muro los reciben en su collarín y bajan después á sumirse en el ancho vientre del talus. Escóndese este en el foso y sube á toda su altura , forma con el muro del cast.  Un ángulo de 45 grados, y gira en torno de él y de sus torres.  El foso que lo abraza todo, es ancho y profundísimo , sigue también la línea circular , salvo donde los cubos ó albacaras le obligan á desviarse y tomar la de su proyectura.  En lo alto y por fuera del foso corre la esplanada , con d ébiles parapetos, ancha y espaciosa , pero sin declive y siguiendo siempre la forma y líneas que el foso le prescribe. A la parte que mira al O., sale y se avanza del centro de la esplanada un ant.  Y débil baluarte , desde el cual hasta el puente levadizo, se ve reforzado el muro esterior con una fuerte batería de 9 cañones , levantada en él en el siglo anterior , á la moderna , para oponer á los fuegos que pudieran colocarse en las alturas vecinas.  En torno del mismo muro corre por de fuera un estrecho contrafoso , de forma y fondo irregular, y al todo rodea una buena estacada con su camino cubierto y glasis, añadidos también á la moderna. Se entra de la estacada al cast.  Por una puerta que mira al N .  ; se pasa luego por el puente levadizo , echado sobre el contrafoso , á otra que mira al N. N E .  , y comunica con la esplanada , desde la c u a l , por otro puente, antes levadizo y hoy firme con sus ladroneras en lo alto y dobles puertas , á la ant., se pasa abajo sobre el foso por frente del O. NO.  Al interior de la fort.  , única entrada, pues que otro puente que habia á la parte del S. no existe ya. Mirando a l N .  Y entre los 2 p u e n t e s , se levanta desde el fondo del foso y aislada por él la gran torre del Homenaje, que venciendo "la altura del c a s t .  , descuella orgullosa mas de 45 pies sobre su plataforma.  Es también circular, y su cima se ve ceñida en torno de 38 grandes modillones almohadillados, que naciendo del muro con 3 pies de alto y 2 1 /2 de proyectura superior, se avanzan en forma de tornapuntas á recibir el antepecho volado en la cumbre, y la coronan magestuosarnente, mientras que los claros abiertos entre unos y otros sirven de ladroneras y dejan espacio suficiente para los usos de la defensa.  Este edificio aislado comunicaba en lo ant.  Con la esplanada por un puente levadizo ya demolido; hoy solo BELL comunica con la plataforma por medio de otro puentecillo firme y a , pero que fué y puede volver á ser levadizo, echado desde ella sobre 2 altísimos arcos punteados que nacen y tienen su apoyo del uno al otro muro.  El interior de la fort.  Se compone de un muro medianero , y fuera de él una galería circulares y concéntricos al muro esterior.  Entre los 2 muros están las habitaciones; entre el medianero y la arcada alta, el corredor ó galería abierta que da paso á ellas.  En el centro, y rodeado por la arcada inferior , el patio circular y espacioso.  Este patio cubre el algibe , y sirve á su uso por medio de un gran brocal cuadrado y bien labrado que está cerca de su centro. La belleza del todo es grande y digna de ser mas conocida. Lo primero que admira en su interior, es la osadía de las bóvedas que cubren las habitaciones.  Volteadas en torno entre muros circulares y concéntricos , y sostenidas en grandes, pero estrechas y muy resaltadas fajas octágonas que representan arcos encontrados y cruzados en lo alto , es visto de cuan gracioso y estraño efecto serán.  Lo mas notable de ellas es el arte con quo el arquitecto escondió su verdadera solidez, porque de una parte representó estas bóvedas solo apoyadas en débiles fajas , y por otra no dio mas apoyo á estas que el de unas impósitas en forma de repisas ó peanas , voladas al aire de trecho en trecho como á un tercio de altura de la pared interior.  A estas peanas viene á morir , v al mismo tiempo de ellas nace y arranca, aquella muchedumbre de arcos, porque agrupados de 3 en 3 y confundidos en uno , se van poco á poco levantando desde su raiz , y abriéndose y desplegándose de un lado al otro hasta cruzarse en el cénit de las bóvedas , para caer después cerrando y reuniéndose hasta identiíicario sobre las repisas fronteras.  Asi es como el artista quiso representar estas bóvedas péndulas en el aire, y es fácil concebir cuan estraña y graciosa será su apariencia, y cuánto'gusto y pericia supone la simétrica degradación de estos arcos , que enlazándose por todas partes y en todos sentidos entre tan desiguales muros , producen la mas elegante y caprichosa forma. Las bóvedas de la galería alta siguen la misma degradación en proporciones mas reducidas , pero mas notables aun; porque el arquitecto, constante siempre en su idea, en vez de apoyar sus fajas trinitarias , como pudo sobre las columnas, haciéndolas morir en el frente que les presentaban sus capiteles , las dejó también péndulas sobre impósitas ó peanas arrojadas al vano desde la espalda de las segundas dovelas de los arcos , á igual altura del muro medianero ; y de este se completó el caprichoso designio de agradar con la hermosura y sorprender con la osadía v aparente lijereza de su obra. Esta galería se compone de 21 grandes arcos punteados , ó mas bien de 42 pies, que cada imo de los principales contiene dos embebidos en su luz.  Otras tantas por consiguiente son sus columnas , todas ellas octágonas ; y asi las bases que las reciben , como los capiteles que las coronan, y aun las plumas de los adornos de estos, que ofrecen algún vislumbre del tiempo corintiáco , y en fin, hasta las dovelas de los arcos siguen exactamente los cortes de sus ángulos y presentan las mismas faces. Esta igualdad simétrica que es de muy gracioso efecto á la vista, la roban las pequeñas, pero esenciales diferencias que hay en los módulos de unas y'otras columnas , y en las formas desús miembros.  La mas visible de ellas está en los plintos, que en las intermedias son octágonos y en las principales cuadradas, pero cubiertos de un cogiri ó almohadilla , cuyas puntas caen en uña, y cortan graciosamente sus ángulos.  Cada tres columnas sostienen un arco doble, ó sean los dos embebidos en é l , y colocadas todas á iguales distancias, vienen á serlo también las luces de unos y otros arcos.  Y como todos se van enlazando entre sí y las enjutas de los arcos pequeños están perforadas con sencillo y gracioso dibujo arabesco, y el todo diligentemente labrado y escodado en la buena piedra de Santañí,lquc es de bello color y finísimo grano , forma una galería magnífica y armoniosa que casi se halla en su primera integridad.  La arcada descansa sobre un firme antepecho corrido en torno, y le sirve de embasamento , al mismo tiempo que corona al cuerpo inferior en que se apoya , y sobre el cual arroja una graciosa cornisita arquitrabada.  Este cuerpo es otra galería de arcos redondos cuya luz corresponde á la de los grandes ó dobles de lo alto, y son por lo mismo 2 1 .  Fuertes columnas ó pilastrones cuadrados (aunque cortados los vivos de sus ángulos), los sostienen y cierran en derredor el patio por donde se entra de ella á las  Cuadras eu que la tropa se aloja.  El techo de estas y de la galería es plano y de madera, única tacha de obra tan laudable y magnífica.  Desde el patio á la galería alta se subía por tres cómodas escaleras que descansan en las puertas de la capilla, de la principal de las habitaciones y de la cocina y esta última, condenadas las otras, sirve solamente en el dia.  De aqui se sube á la plataforma por dos caracoles circularos y una escalera en escuadra, que desembocan en olla.  Un antepecho corrido la defiende al esterior, y de otros dos mas bajos, el uno su orilla interior y el otro divide en dos partes su plano.  Este, embaldosado en imperceptible declive hacia on centro y bien embetunado, sirve para recoger y abastecer de agua-lluvia la gran cisterna, que como dijimos se esconde en el vientre del patio, y que la traga por conductos que penetran el sólido del muro medianero.  Como los terrados ole las albacaras vierten también por canalones á la misma plataforma , y el del Homenage por su particular conducto, se aumenta esta provisión, de tal manera , que por muchos que sean los defensores del castillo , y largo el plazo de su asedio, jamas si bien cuidado faltará agua en este aljibe. A la torre del Homenaje se pasa desde la plataforma por el ya mencionado puontecilío, y ya dentro de ella se sube y baja por otro caracol que va dando entrada á sus cámaras.  Son estas cinco y todas circulares; dos sobre el plano del puentecillo, y tres que bajan hasta el del foso.  Nada aparece en ellas que no indique haberse dispuesto mas bien para cárcel que para habitación. Muros robustísimos, puertas barreadas con fuertes trancónos y cerrojos, ventanas altas, estrechas y guarnecidas de gruesas rejas de hierro y otras defensas que la codicia arrancó y a , pero cuyas huellas no pudo borrar , acreditan aquel triste destino.  Pero se descubre aun mas de lleno en la cámara inferior llamada la Hoya, y no sin mucha propiedad, pues que mas propio parece para huesos de muertos que para custodia de vivos.  Ocupa en ancho el espacio interior de la torre; y en alto la parte mas honda de la cava que está rodeada por el talús, sin otra luz que la que puede darle una estrechisima saetera al través de aquellos hondos, dobles y espesísimos muros.  Tampoco tiene otra entrada que una tronera redonda abierta en el alto de la bóveda , y cubierta de una gruesa tapadora , que según indicios era también de hierro con sus barras y candados.  Por esta negra boca debía entrar, ó mas bien caer.Mesde la cámara superior en tan horrenda mazmorra el infeliz destinado á respirar su fétido ambiente , si y a no es que le descolgaban pendiente de las mismas cadenas que empozaban á oprimir sus miembros. Algo distrae de tan tristes reflexiones la idea de otros objetos que tuvo en algún tiempo este castillo , pues se dice haber sido destinado para palacio de los reyes de Mallorca; y aun se añade que en él vivió y murió cierta persona real.  Esto último parece una patraña desmentida por la historia; pero la elegancia interior de la obra, y la distribución de sus magníncas habitaciones , que no desdicen de aquel noble destino, confirma lo primero.  Puede probarlo también la grande y hermosa capilla de San Marcos, su patrono, y otras oficinas del interior, y en fin, el que entre tantas obras grandes como se emprendieron en Palma después de la conquista, no se halla otra que parezca destinada á la morada desús reyes. A fines del siglo XIV le habitaron D. Juan 1 y Doña Violante de Aragón , y fué el principal teatro de las fiestas y pasatiempos con que Mallorca demostrara el entusiasmo conque recibió á aquellos príncipes. Pero el tiempo que disipó estos objetos va consumientlo ahora con diente roedor hasta las duras piedras de'este edificio cuya decadencia ofrece al observador algunas reflexiones.  Una de ellas, poco atendida por mas que otros edificios la presenten, es que mirado por la parte del N .  , no solo aparece en su primera integridad, sino que sus muros, endurecidos por los vientos frios y secos que soplan desde el NE.  Al NO, se ven entapizados de una costra de musgo tenacísimo, cuyas escamas blanquecinas, jaldes, grises y negras, anuncian, como las hiedras en los viejos robles, su venerable, pero fresca y robusta ancianidad.  Por el contrario, á la parte opuesta los vientos y lluvias australes, que frecuentemente le azotan , atacando ef gluten y desuniendo el grano de la piedra, abren paso á los ardientes rayos del sol que mientras corre de oriente á poniente , penetran hasta las entrañas de sus sillares , y los corroen, deshacen y graban en ellos la marca de su decrepitud. La verdadera flaqueza de esta obra no se esconde á la observa Cion de su interior.  Él dice que los muros van poco á poco perdiendo su aplomo, pues se ios vé acá y allá desprendidos y aun separados del labio d<?  Las bóvedas, sin duda , tal v e z , á efecto del empuje de los garitones , que volados en lo mas alto del muro, luchan continuamente contra su nivel, a pesar del robusto, pero mal entendido apoyo que les fué dado.  Si á esto se añade el lento estrago que van haciendo en las bóvedas las aguas trascoladas desde la plataforma , que ya gotean en abundancia sobre las habitaciones y galerías, y las filtradas del aljibe, que atacan sus cimientos, fácil os de inferir que el hado de ruina y mortalidad, viene con paso acelerado sobre esta fortaleza. Por otros medios menos perceptibles concurre también la naturaleza al mismo fin.  El gran número de gorriones, vencejos y otros pajarillos, que antes'suhian del bosque á revolotear ó posarse en las torres y antepechos, socaban continuamente sus grietas, para abrir en ellas sus nidos.  Pero el interior del castillo es todavia mas fecundo, especialmente en aquellos insectos y sabandijas á cuya multiplicación concurre la vejez de las o b r a s , á una con su desaliño y abandono.  Mientras que los ratones y ratas , de enorme tamaño , y las comadrejas y garduñas, que crian en los fosos y conductos, le minan continuamente por los cimientos, una especie de lagartija muy numerosa que se abriga en sus m u r o s , trepa por ellos; deshace el mortero que fija los sillares y se introduce por las habitaciones.  De estas hay algunas aseadas por los que hoy las ocupan ; pero en el resto del edificio nada se repara, se cuida ni se limpia, por cuya causa no estraño que sea mucho'mayor enlél labundancia deaquellosinsectos que acom pañan la inmundicia. El reino vegetal que produce el c a s t .  , si no mas fecundo , es mas vario y notable, y concurre asi á acelerar su decadencia, como á hacer mas agradable y pbitoresca su vista.  Sin contar las varias especies de liquen ó musgo que cubren sus paredes; ni las yerbas y plantas que nacen libremente en su esplanada y fosos, las torres , los muros, la plataforma \r hasta las bóvedas interiores producen otras muchas.  La alcaparra, la parielaria , ol hinojo marino y los alhelíes blanco y carmesí, asoman en todas partes por las hendiduras de los sillares del muro y le entapizan. Considerada esta fort.  En su primera época , y cuando no conocida aun la moderna tormentaria solo podia ser combatida con arietes y catapultas, su fuerza era de las mas respetables de aquel tiempo , asi por su áspera y eminente s i t .  , como por la solidez do sus muros y defensas , altura y robustez de sus torres y anchura y profundidad de sus cavas.  Hoy apenas mal pudiera resistir media hora á una batería de 24 , obrando de los cerros que la dominan al O. NO.  Contra este inconveniente se ejecutaron algunas obras modernas que no nos incumbe exa' minar si las merecía ó n o , pero sí fuera de desear , que pues existe este precioso monumento , una mano diestra se ocupase on estendor por medio del dibujo y grabado su noticia, preservándole de la ruina que amenaza no solo á sus piedras , sino también á su memoria.  Por nuestra parte hemos procurado formar un bosquejo de su planta y alzado , quo aunque imperfecto ; servirá para dar y conservar alguna idea de sus ya afeadas bellezas. Bien quisiéramos para completar la parte histórica de esta descripción, dar noticia del año en que empezó á construirse este cast.  Y del arquitecto que lo construyó , pero carecemos de datos que nos revelen una y otra cosa.  El vulgo le creí; obra de moros: los historiadores de Mallorca, lo atribuyen á su rey D. Jaime I I , y dicen que lo destinó para habüacion de sus sucesores , pero sin mas apoyo que el de la tradición.  Sin embargo , por congeturas que arroja de sí la historia , y por cierto documento incompleto del siglo XIV, puctle asegurarse esto último , y que en el año de 1309 estaba concluido esle cast., que cuenta por lo menos 5 siglos de edad. Saldremos ya de él para recorrer sus contornos y dar mas cabal idea de su s i t .  , la cual es por todas partes áspera, fragosa y de difícil acceso , salvo al O. donde presenta un poco de terreno algo llano.  Su altura es tal que apenas h a y punto ni rincón en toda la escena que domina, por bajo y dist.  Que sea, que no le descubra, y como su forma sea tan ant.  Y estraña, no so puede mirar de parte alguna sin que hiera fuertemente la imaginación.  Mirándole á la dudosa luz del crepúsculo cortar el altísimo horizonte, figura verse un cast.  Encantado salido , de repente de las entrañas de la tierra , y en verdad que esta Ilusión tiene aqui un poco de verosimilitud, pues ha salido todo .  De las entrañas del cerro que ocupa. A poca dist.  De sus muros, y á la parte de O., se ve la tenebrosa caverna de donde se sacaron sus sillares, y cuya negra boca, que respira al Mediodia, pone grima a cualquiera que se le acerca. Reconocida gran parte de ella, se ha visto que está minada en diferentes galerías mas ó menos espaciosas, y de mucha, pero no conocida estension , por mas que el vulgo crea que comunica de una parte al mar y de otra á la ciudad Por estas galerías se puede dar la descripción de lo mas interior del cerro hasta cierta profundidad.  Compónesc de grandes y espesas tongadas de mares ó asperón, echadas horizontalmente á diferentes alturas, alternadas y cortadas por otras capas de piedras rodadas, sueltas en arena ó marga, ya roja, ya blanquecina , con mezcla de greda , arena ó tierra caliza; pero unas y otras de menos espesor. Sobre todas ellas y sobre la misma boca de la gruta, se ve una tongada de grandes conchas; y sobre esta capa superior del cerro, que es una piedra compuesta de varias materias, predomina la arena con no poca apariencia de lava y no sin indicios de haber estado en fusión. La estension del.término del cast.  Regulada por el ruedo que ocupa, será como de 3/4 de leguas  De circunferencia.  Por el Mediodía tocaba en otro tiempo en el mar; hoy ocupada su orilla por el nuevo lazareto y otros edificios mas modernos, linda en el camino que pasa ante ellos, y como este corre EO.  Desde la ciudad á Porto-Pi, cast.  De San Carlos Calamayor y v. de Andraix, y sirve ademas de paseo, se ve de continuo transitado: las cañadas que recogen las aguas de la altura coronada por el cast., limitan su término  Por lo restante del S. y por todo el N .  , y las cercanías de algunas heredades particulares por el E. y O. Por toda esta superficie el espinazo de asperón asoma acá y allá ala estrecha capa, ó mas bien costra, de tierra que la cubre, y sin embargo está en incesante producción de vegetales.  No ha mucho tiempo que la adornaba un bosque espesísimo de pinaretes que en su mayor parte ha desaparecido , pero aun se conservan muchos algarrobos , un increíble número de acebuches que crecen con gran fuerza, sin que unos ni otros reciban el beneficio de que son susceptibles para mejorar sus frutos. Sise trata de otras plantas y yerbas, por lo que dejamos dicho de las que lleva el cast., se podrá inferir cuánta es la fe cundidad de su término  Domina entre todas el lentisco, que brota á la par de los árboles indígenas, y de mucha y esceleute leña para hogares y chimeneas : abunda sobremanera el gamón que cubre y adorna todo el bosque con una hermosa pina de blancas flores, hasta que al otoño sus altos y erguidos vastagos se cortan para hacer pajuelas , las únicas que se usan en el pais con nombre de lluquets. El número y variedad de otras plantas aromáticas y medicinales , parece increíble si se atiende á la pobreza de un suelo tan peñascoso.  Hay tres ó cuatro clases de la centaura, otras tantas del geráneo: son comunes las anagalis , los dos sedos mayor ó menor, las dos achicorias dulce y amarga, el espárrago espinoso y la digital purpúrea, la buglosa y la cinoglosa.  Tal es la muchedumbre y tantas las variedades de estas y otras plantas , que si algún sabio botánico se diese á describirlas, pudiera formar una Flora bellvérica , harto rica y digna de los amantes de esta ciencia. De lo dicho se inferirá fácilmente que este término  No será menos rico en pastos, y con efecto en él se da toda clase de yerbas pratenses, que nunca faltan en las cañadas, y solo se agostan en los altos en la fuerza del estío.  Esta abundancia se debe á la de los rocíos que proporciona la vecindad del mar, la cual ademas hace estas yerbas muy sabrosas y preciadas por los pastores vecinos. Y últimamente , esta misma feracidad del suelo atrae y cria un número considerable de conejos , perdices, liebres y toda clase de paj arillos




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